Los ciclos de la vida(III):
“EL FESTEO”.
Por Mariano Alonso Iglesias.

Publicado en la revista

"Enebro" nº:22,de abril de 1999.

Festejar, cortejar, galantear... En fín, noviazgo a la vista. Se, de antemano, que este realto va a parecer amuchos jóvenes exagerado e incluso fantasioso; pero os doy la palabra que lo iguiente va a ser una fotografía ( si quer´´eis en blanco y negro ) de lo que antes era ( como se dice ahora) “enrrollarse bien con la clavala”.

...Hace años, los chocos y las chicas salían a pasear (siempre hacían más o menos el mismo recorrido) los domingos y festivos, y lo hacían en grupo, ellos por un lado y ellas por otro; siendo porco frecuente las salidas entre semana, ya que el trabajo diario no lo permitía.

En algunos casos se daban noviazgos de conveniencia y entonces tanto el choco como la chica poco tenían que hacer...

El arranque del noviazgo de libre elección comenzaba normalmente con una mirada furtiva o sugerente, una sonrisa a tiempo o un saludo más afectuoso de lo normal que encendía la mecha de las pasiones y ponía todo el proceso en marcha.

El siguiente paso era el encuentro casual y el causar una buena impresión. El joven sabía que ella jamás iba a timar l iniciativa. ¿Cuántos matrimonios han sido frustrados por no ir ella hacia él...? Desde luego muchísimos.

Uno de los lugares a los que habría que hacer un monumento en cuestión de noviazgos son las fuentes de agua que hay en todos nuestros pueblos.

Cuando la chica iba con el botijo o el cántaro a la fuente el zagal se tropezaba “por casualidad” con su Carmencica.

-¡Hola Carmencica!- saludaba sonriente.
-Hola -respondía la chavala.
-Qué, ¿a por agua?- nquiría él, deteniendose.

A veces, se detenía también la Carmencica de turno, y si no lo hacía, por lo menos disminuía el paso al ritmo de ella.

- Ya vés. a llenar el botijo de agua fresca pra la cena.
- Ya te veo, ya... te acompaño un poco... Precisamente iba a casa del tío Matías a darle un “recau”.
(Siempre había un recado para dar a alguien y nunca llegaba a su destino dicho “recau”).
- Como quieras.
-No te parece mal ¿verdad?- aventuraba él.
-No, ¿por qué me ha de saber?... la calle es de todos...

Se había roto el hielo y la conversación, aunque cada vez acortaban más el paso, se pasaba volando.

-Hasta mañana, Carmencica.
-Adiós Juanico, pero ...¿no ibas a casa del tío Matías?
- Ah, pues es verdad.

Los siguientes encuentros serían mucho más fáciles y un poco más largos.

Al cuarto o quinto “encuentro”, daban comienzo las habladurías.

- Sabes, el Juanico acompaña a la Carmencica...
- Hacen buena pareja, pero a los padres de ella no sé como les sentará...!como son tan raros!...

Al cabo del tiempo llegaba la declaración “formal” y si ellá daba el “si”, se separaban del grupo de amigos (aunque siempre tenían la “carabina de turno) y ya eran novios “formales”:

Piensan los enamorados,
piensan y no piensan bien.
Piensan que nadie los mira...
y todo el mundo los vé.

En descargo de las “carabinas” hay que decir que normalmente hacían la vista groda “hasta cierto punto”, pues comprendían que los novios lo qu e querían era estar solos y charlar de sus cosas.

Como quiera que el noviazgo noduraba normalmente menos de cinco o seis años la novia iba preparando el “ajuar” y ambos iban ahorrando alguna perrilla para el futuro hogar.

Cuando por fín decidían casarse venían las amonestaciones canónicas. Por trs domingos seguidos y en la Misa Mayor el cura leía el nombre de os novios y sudeseo de contraer matrimonio “según las leyes de la Santa Madre iglesia Catóica: por si habúia algún impedimento para celebrar dicho matrimonio.

Si nadie ponía objección alguna, llegaba el día de la boda; pero esto ya será motivo de otro comentario en el próximo número.

 

 

 

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