Hurgando en la Historia de Sabiñán. |
Publicado en la revista "Enebro" nº 25 de enero de 2000 . |
| Con la entrada de Felipe III en Calatayud( 1598-1621) el 23 de septiembre de 1598 juró los fueros de la ciudad en la Iglesia de Santa María y hospedándose en la casa de los Heredias y Pujadas. Durante el reinado de este rey dos son los hechos que requieren nuestra atención: - La expulsión de los moriscos que afectó a la ciudad de Calatayud y a las señorías de Terrer y Sabiñán. - La gran cantidad de obras y fundaciones religiosas que motivará la llegada masiva de artistas vasco-navarros a esta ciudad. Si floreciente había sido la enseñanza a finales de siglo XVI como se vio mas arriba no ocurrió lo mismo a lo largo del siglo XVII, pues ella estaba reducida a la Teología y Filosofía peripatética y algo de Humanidades. Dos escuelas de Gramática se hallaban confiadas a los jesuitas y apenas encontramos sujetos notables en ellas. Numerosas fueron las amonestaciones que recibieron los vecinos de Sabiñán de los obispos de Tarazona para que ampliasen su Iglesia, amonestaciones que arrancan desde finales del siglo XVI. En la visita realizada en 1579 por el Obispo Rodín, instaba al pueblo de Sabiñán a que ampliase la Iglesia del altar mayor arriba y que dentro de un año se concierten con el maestro que la haya de hacer. Nueve años más tarde, en 1588, el obispo Cerbuna en la visita que realizó a dicha señoría de Sabiñán el 6 de marzo ordenaba crecer y ensanchar la Iglesia, hacerla de nuevo, por ser desacomodada al número de parroquianos y que la obra deberá empezarse dentro de 8 meses. Como se ve por esta última visita se manda que se ensanche la Iglesia aconsejando que lo mejor que pueden hacer es edificarla de nuevo, indicándonos además el motivo por el cual debe ensancharse: el aumento experimentado en la población. El obispo les daba de tiempo dos años para llevar a cabo lo arriba indicado. Por causas que desconocemos las órdenes dadas en las anteriores visitas fueron desatendidas pues han de pasar casi cuarenta años para que se realicen por fin las reformas indicadas según se desprende de la cesión de las mismas obreros de la villa Francisco de Aguirre, Miguel de Grosmendadi y Juan de Segura por un lado; y Pedro Garcés, Mosen Francisco Larraga, Basilio García y otros vecinos de Sabiñán por otro, ante la presencia del notario de dicho lugar, D. Pedro Gascón, ajustándose a la obra y cantidad de 1200 escudos jaqueses. |
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